Las plantas no tienen boca ni manos. Entonces, ¿cómo llega el agua del suelo hasta la punta de las hojas? Es una pregunta difícil de responder con palabras a un niño pequeño. Pero con un tallo de apio y un vaso de agua coloreada, tu hijo puede ver con sus propios ojos cómo el agua sube por el tallo.
El experimento del apio que cambia de color es adecuado para niños de unos 5 a 10 años, porque ocurre despacio: el niño tiene que hacer primero una predicción, volver a mirar varias veces y anotar lo que ve cada vez. Este artículo explica cómo prepararlo, qué observar y cómo hablar con tu hijo de lo que pasa dentro del tallo.
Qué necesitas
- Dos o tres tallos de apio con sus hojas. Los tallos jóvenes y claros del centro de la planta suelen mostrar mejor el cambio de color.
- Si tienes, una flor blanca de tallo largo.
- Dos o tres vasos transparentes, agua y colorante alimentario (sin escatimar, unas diez gotas por vaso). Un color por vaso.
- Papel, lápices de colores y, si tienes, una lupa.
Justo antes de poner el apio en el agua, corta con un cuchillo la base de cada tallo para que el corte sea reciente. El cuchillo es cosa de adultos; tu hijo mezcla los colores, pone los tallos en los vasos y se encarga de observar.
Primero adivinar, después revisar una y otra vez
Antes de empezar, pregunta: «Si dejamos el apio en agua roja, ¿qué crees que pasará? ¿Cuánto tardará?». Anota la respuesta.
Luego pon los tallos en los vasos y acordad cuándo vais a mirar. Cada vez, tu hijo dibuja el apio en un recuadro nuevo y lo colorea exactamente como lo ve.
| Cuándo miramos | Hojas | Tallo | Mi dibujo |
|---|---|---|---|
| Recién puesto | Verdes | Verde | Recuadro uno |
| A las pocas horas | Bordes algo coloreados | Rayas de color que suben | Recuadro dos |
| Al cabo de un día | Nervios bien coloreados | Rayas más fuertes | Recuadro tres |
| Al cabo de dos días | Muchas hojas teñidas | El color llega arriba del todo | Recuadro cuatro |
La tabla es solo un ejemplo. La rapidez depende del tallo, del color y de lo cálida que esté la casa. A veces el cambio solo se ve bien al día siguiente, así que no te preocupes si pasada una hora no ha ocurrido nada. La fila de dibujos se convierte en la «película a cámara lenta» del experimento: puestos uno al lado del otro, muestran cómo el color sube poco a poco.
Cortar el tallo: los conductos del agua
Pasado un día, corta un tallo en horizontal, a unos dos o tres dedos de la base. Dale la rodaja a tu hijo, a ser posible con una lupa.
Tu hijo verá una fila de puntos de color a lo largo del borde curvo de la rodaja. Cada punto es el extremo de un tubito muy fino que recorre todo el tallo. El agua, con el colorante mezclado, sube por esos tubitos. Si abres un trozo de tallo a lo largo, tu hijo incluso podrá ver hilos de color que corren como carreteras.
Pregunta: «¿Con qué te recuerdan estos puntos en casa?». Unos niños dicen pajitas, otros dicen tuberías. Las dos comparaciones son estupendas.
¿Cómo sube el agua?
Mantén la explicación sencilla:
- Las hojas dejan escapar agua al aire continuamente en forma de vapor, tan despacio que no lo vemos.
- El agua de los tubitos finos forma una línea continua desde la base del tallo hasta las hojas. Cuando el agua sale por arriba, desde abajo se tira de más agua para ocupar su lugar, un poco como cuando se bebe con una pajita.
- Cuanto más fino es el tubo, más fácilmente sube el agua. Tu hijo puede verlo con una tira de papel de cocina: moja un extremo en agua coloreada y el agua trepa por el papel sola.
Tu hijo no necesita recordar los nombres científicos. Lo que vale la pena conservar es la idea de que el agua recorre un camino continuo desde las raíces, por el tallo, hasta las hojas.
Algunas pruebas más
Cuando tu hijo haya visto cambiar de color el apio, cada una de las preguntas siguientes es un experimento nuevo. Recuerda cambiar una sola cosa cada vez y mantener todo lo demás igual.
- Con hojas o sin hojas: dos tallos parecidos, uno con sus hojas y otro sin ellas. Ponlos en vasos del mismo color. ¿Cuál cambia más rápido? ¿Qué nos dice eso sobre el trabajo de las hojas?
- Con corriente o resguardado: pon un vaso junto a una ventana con corriente de aire y otro en un rincón resguardado. ¿En cuál se ve antes el color?
- Una flor de dos colores: con cuidado, abre con un cuchillo la base del tallo de una flor blanca en dos mitades (cosa de adultos) y pon cada mitad en un vaso de distinto color. Pide a tu hijo que adivine cómo será la flor dentro de unos días.
- Qué color se ve mejor: prueba rojo, azul y amarillo a la vez y mira cuál es más fácil de distinguir en las hojas.
Anota cada experimento como una fila de dibujos, igual que el primero, y tu hijo tendrá enseguida un pequeño cuaderno de observación.
La fila de dibujos de tu hijo es una secuencia que cambia paso a paso. En Dologi, los puzles «Más y menos» del tema Patrones también piden a los niños que observen una secuencia que cambia poco a poco y deduzcan el siguiente paso.
En resumen
- Pon apio o una flor blanca en agua coloreada y, en unas horas o en uno o dos días, tu hijo verá cómo el color sube hasta las hojas.
- Pide primero una predicción y luego que tu hijo dibuje el tallo cada vez que lo revisa, para hacer una «película a cámara lenta».
- Corta el tallo en horizontal para ver la fila de puntos de color: los extremos de los tubitos finos que llevan el agua hacia arriba.
- Los cuchillos son cosa de adultos, y cada prueba extra cambia una sola cosa.
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