Tu hijo termina una torre, resuelve un puzle, escribe una página entera. Lo primero que sale suele ser "¡Muy bien, qué listo eres!" No tiene nada de malo compartir su alegría. Pero un elogio hace más que contentar a los niños: les dice qué valoras. Este artículo explica cómo elogiar para que tu hijo quiera seguir intentándolo, incluso cuando las cosas se ponen difíciles, y te da frases concretas que puedes usar desde ya.
Elogiar a la persona o elogiar el trabajo
Hay dos tipos de elogio muy distintos:
- Elogiar a la persona: "Eres muy listo", "Eres un genio de las mates". El elogio habla de algo que tu hijo es.
- Elogiar el trabajo: "Probaste tres formas hasta que salió", "Pintaste justo hasta las rayas". El elogio habla de algo que tu hijo hizo.
El primer tipo suena cariñoso, pero puede enseñar a los niños que ser "listo" es algo que se tiene o no se tiene. Cuando llega un problema difícil, pueden temer que equivocarse signifique que, después de todo, no son listos, y elegir la tarea fácil para ir sobre seguro. El segundo tipo muestra a los niños que los resultados vienen de lo que hacen: perseverar, cambiar de método, volver a comprobar. Son cosas que pueden repetir la próxima vez.
Sé concreto: di lo que tu hijo hizo realmente
El elogio más útil es el que describe. Basta con decir lo que has visto, con la mayor claridad posible.
| En vez de | Prueba a decir |
|---|---|
| "¡Muy bien!" | "Pusiste los bloques grandes abajo y los pequeños arriba, y por eso la torre se aguanta." |
| "¡Qué bonito!" | "Usaste tres colores para el cielo. Parece un atardecer." |
| "¡Qué listo!" | "A la primera no funcionó, así que probaste otra forma y la encontraste." |
| "Bien hecho." | "Releíste lo que habías escrito y corregiste dos errores tú solo." |
| "Qué buen niño / qué buena niña." | "Recogiste los juguetes en sus cajas sin que nadie te lo recordara." |
El elogio concreto tiene otra ventaja: tu hijo sabe exactamente qué merece la pena repetir. "Muy bien" no le dice nada nuevo; "probaste otra forma cuando la primera no funcionó" sí.
Elogia el proceso, no solo el resultado
Los niños no siempre aciertan. El elogio del proceso funciona incluso cuando el resultado todavía no está:
- Esfuerzo: "Estuviste mucho rato con ese puzle y no te rendiste."
- Estrategia: "Contaste fila por fila, así que no se te escapó ninguno."
- Progreso: "La semana pasada necesitabas ayuda con esta parte. Hoy lo has hecho tú solo."
- Decisiones: "Elegiste empezar por el difícil. Eso fue valiente."
Elogiar el esfuerzo no significa elogiar por elogiar. Si tu hijo ha hecho las cosas deprisa y corriendo, no le digas "cómo te has esforzado". Los niños notan cuándo un elogio no es verdad, y entonces pierde valor. En su lugar puedes preguntar: "¿Qué parte crees que podrías hacer con más cuidado?"
Pequeñas trampas que evitar
- Elogiar comparando. "Eres mejor que tu amigo" pone la atención en ganar y perder. Compara a tu hijo con él mismo de ayer.
- Elogiar y añadir un "pero". "Está muy bonito, pero…" hace que tu hijo solo recuerde la segunda mitad. Deja el elogio y las correcciones para momentos distintos.
- Elogiar todo. Elogiar sin parar cada cosa pequeña puede llevar a los niños a hacer las cosas solo por el elogio. A veces basta con sentarte a mirar y preguntar: "¿Me cuentas cómo lo hiciste?"
- Elogiar para presionar. "Como eres tan bueno en esto, termina el resto" convierte el elogio en presión. El elogio debe llegar después de lo que tu hijo ya ha hecho.
Ayuda a tu hijo a ver sus propios logros
La meta a largo plazo es que tu hijo se dé cuenta por sí mismo de lo que hace bien, y no se limite a esperar a que un adulto se lo diga.
- Pregunta en vez de juzgar. "¿Qué parte del dibujo te gusta más?" "¿Qué pregunta fue la más difícil y cómo conseguiste resolverla?"
- Deja que te lo explique. Cuando los niños te cuentan cómo hicieron algo, miran atrás y revisan su propio trabajo.
- Guarda algunas muestras. Un dibujo, una foto de una torre. Volved a verlos unas semanas después: tu hijo verá su propio progreso.
Si tu hijo usa Dologi, el informe "Últimos 7 días" de la zona de padres muestra cuántos puzles hizo la última semana y en qué nivel está en cada tema. Es un buen punto de partida para un elogio concreto: "Esta semana hiciste muchos puzles. ¿Cuál te hizo pensar más rato?"
En resumen
- Elogia lo que hizo tu hijo (esfuerzo, estrategia, progreso) en lugar de decirle que es "listo" o "inteligente".
- El mejor elogio es el que describe: di exactamente lo que viste hacer a tu hijo.
- Evita el elogio con comparaciones, el elogio seguido de un "pero", el elogio para presionar y el que no es verdad.
- Haz preguntas para que tu hijo se dé cuenta por sí mismo de lo que hizo bien.
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