Todos los artículos

Cuentos con un disparate: entrenar a los niños para detectar lo que no tiene sentido

Un árbol grande con un pez de rayas sentado entre sus hojas, un signo de interrogación al lado y un niño que señala el pez.

"Había una vez un pececito que tenía hambre. Así que trepó al manzano y cogió la manzana más grande…". Antes de que termines, tu hijo se ríe: "¡Los peces no trepan a los árboles!". Exacto. Y en ese momento ha hecho algo muy inteligente: ha comparado lo que oía con lo que sabe y ha encontrado la parte que no encaja.

Los cuentos con un disparate escondido son uno de los juegos de pensamiento más sencillos que existen. No necesitan materiales, se juegan en cualquier sitio y a niños de muchas edades les encanta pillar al adulto.

Por qué detectar errores es pensar bien

Para pillar un disparate, el niño tiene que:

  • Escuchar con atención hasta el final, no solo el principio.
  • Comparar lo que oye con lo que ya sabe del mundo.
  • Explicar por qué no tiene sentido: "Los peces viven en el agua y no tienen patas".
  • Arreglarlo: "¡Podría trepar un mono!".

Son los mismos pasos que usamos después para comprobar una cuenta, ver un error en lo que hemos escrito o preguntarnos si algo que oímos es verdad.

Cómo jugar a "encuentra el disparate"

  1. Cuenta un cuento corto con un disparate escondido.
  2. Acordad una señal. Tu hijo grita "¡Alto!" o da una palmada cuando oiga algo raro.
  3. Pregunta "¿Qué falla?" y deja que lo explique.
  4. Pregunta "¿Cómo lo arreglamos?" y sigue el cuento con su arreglo.
  5. Cambiad los papeles: tu hijo cuenta un cuento con un disparate para que lo encuentres tú.

Cuando sea tu hijo quien cuenta, de vez en cuando "no veas" el error a propósito para que te lo explique.

Disparates de fáciles a difíciles

Cada niño se desarrolla a su ritmo, así que toma estas edades solo como orientación.

Edad aproximada Tipo de disparate Ejemplo
4–5 Algo imposible El pez trepó al árbol. El gato dijo "muu".
5–6 Momento o lugar equivocado Desayunamos a la hora de dormir. Fuimos a nadar a la biblioteca.
6–7 Orden equivocado Se puso los zapatos y luego los calcetines.
7–8 Números que no cuadran Tres niños se repartieron dos manzanas y cada uno se llevó una entera.
8+ Un cuento que se contradice El gato negro… y luego: "el gato blanco saltó".

El último tipo es el más difícil, porque hay que recordar un detalle del principio y darse cuenta de que ha cambiado.

Dibujos con errores

El mismo juego funciona con dibujos:

  • Dibuja una escena con uno o dos disparates: un reloj sin agujas, una casa con la puerta en el tejado, un árbol con peces en lugar de frutas.
  • Pide a tu hijo que los encuentre y los rodee, y que explique cada uno.
  • Deja que tu hijo dibuje uno para ti. Equivocarse a propósito es más difícil de lo que parece.

En Dologi, el tema Atención tiene acertijos de "Encuentra las diferencias", en los que los niños comparan dos imágenes y tocan lo que ha cambiado: la misma mirada atenta que compara.

De los cuentos disparatados a la vida real

Con la edad, el juego puede convertirse en una costumbre útil: darse cuenta de cuándo algo no acaba de tener sentido.

  • "¿Tiene sentido?". Pregúntalo sobre un cuento, una regla de un juego o algo que dijo un amigo.
  • "¿Cómo podríamos comprobarlo?". Buscadlo juntos, probadlo o preguntad a alguien que sepa.
  • Con amabilidad. El objetivo no es dudar de todo ni pillar a nadie, sino pensar antes de creer.

Desde los 7 años más o menos, podéis hablar de por qué algunas cosas que oímos no son ciertas: alguien se equivocó, lo recordó mal o estaba bromeando.

En resumen

  • Los cuentos con un disparate son una forma divertida de practicar la escucha atenta, la comparación y la explicación.
  • Cuenta un cuento corto, deja que tu hijo grite "¡Alto!", pregunta qué falla y cómo arreglarlo, y cambiad los papeles.
  • Pasa de cosas imposibles a orden equivocado, números que no cuadran y cuentos que se contradicen.
  • Con el tiempo, conviértelo en una costumbre amable: "¿Tiene sentido? ¿Cómo podríamos comprobarlo?".

Lee también: Pensamiento crítico para niños: cuando tu hijo pregunta "¿por qué?" todo el día