"¿Quieres gastar tu paga en el álbum de pegatinas o ahorrar para la pelota?" Para un niño, esta pregunta puede parecer enorme. Elegir una cosa suele significar quedarse sin la otra, y aprender a sopesarlo es una de las habilidades de pensamiento más útiles que existen.
Los niños aprenden a decidir igual que aprenden a montar en bici: haciéndolo, con apoyo, empezando por poco. Este artículo explica cómo dar a tu hijo elecciones reales, una herramienta sencilla para sopesarlas y cómo ayudarle a vivir con el resultado.
Empezar con elecciones pequeñas y reales
Los niños necesitan practicar con elecciones reales (vas a respetar lo que elijan) pero de poco riesgo (una elección "equivocada" no importa mucho).
- Primero, dos opciones. "¿Vaso rojo o vaso azul?" "¿Parque o biblioteca esta tarde?"
- Después, tres. "¿Cuál de estos tres libros leemos esta noche?"
- Luego, elecciones abiertas. "¿Qué desayunamos el sábado?" "¿Cómo quieres gastar tu paga?"
Ofrece solo opciones que de verdad aceptes. Preguntar "¿Quieres irte a la cama?" cuando la hora de dormir no es opcional enseña que las elecciones no son reales.
Gano y dejo: una tabla de dos columnas
Para decisiones más grandes, dibujad dos columnas en un papel. Los pequeños pueden dibujar; los mayores, escribir.
Ejemplo: el sábado por la tarde puedes ir a la piscina o al cumpleaños de un amigo.
| Si elijo… | Gano… | Dejo… |
|---|---|---|
| La piscina | Saltar al agua, tiempo con papá | Los juegos y la tarta de la fiesta, ver a mi amigo |
| El cumpleaños | Tarta, juegos, alegrar a mi amigo | Nadar este fin de semana |
Mirar las dos columnas juntas ayuda a ver que cada elección tiene algo bueno y algo que se pierde. No es un problema; así funcionan las elecciones.
Preguntas para sopesar las opciones
- "¿Qué es lo que más quieres?" A veces una cosa importa claramente más.
- "¿Cómo te sentirás mañana?" Pensar en después, no solo en ahora, es un gran paso.
- "¿Puedes hacer la otra cosa en otro momento?" Si la piscina seguirá ahí la semana que viene, quizá la fiesta sea mejor opción hoy.
- "¿A quién más afecta esto?" Un amigo que se pondría triste, un hermano que tendría que esperar.
Puedes contar cómo lo pensarías tú, pero deja la decisión final a tu hijo.
Vivir con la elección
Tomar una decisión incluye aceptar lo que viene con ella.
- No cambies enseguida. Si eligió el álbum de pegatinas y luego le gustaría haber ahorrado para la pelota, evita comprar las dos cosas. Ese sentimiento forma parte de la lección.
- Pon nombre al sentimiento con cariño. "Estás decepcionado porque ahora no puedes tener la pelota. Es un sentimiento difícil."
- Mira hacia delante. "¿Qué elegirías la próxima vez? ¿Por qué?" Así el arrepentimiento se convierte en aprendizaje.
- Fíjate en las buenas decisiones. "Pensaste en cómo se sentiría tu amigo. Fue una elección muy cuidadosa."
Errores frecuentes
- Demasiadas opciones. Diez opciones pueden bloquear a un niño pequeño. Redúcelas a dos o tres.
- Decidir por ellos en el último momento. Si siempre tomas tú el mando, dejan de intentarlo.
- Convertirlo todo en elección. Demasiadas decisiones en un día cansan a cualquiera. Mantén algunas rutinas fijas.
Ideas según la edad
- 4–5 años: dos opciones cada vez, sobre cosas cotidianas como la ropa, los vasos y los juegos.
- 6–7 años: tres opciones, "gano y dejo" sencillo con dibujos y una pequeña paga para elegir.
- Desde los 8 años: elecciones abiertas, la tabla de dos columnas por escrito y pensar en el mañana y en los demás.
En resumen
- Cada elección significa ganar algo y dejar algo.
- Empieza con elecciones pequeñas y reales, y da más libertad a medida que tu hijo crece.
- Usa una tabla de dos columnas y preguntas como "¿Cómo te sentirás mañana?".
- Deja que viva con su elección, nombra los sentimientos con cariño y pregúntale qué elegiría la próxima vez.
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