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Jugar a carteros: clasificar cartas por color y número de casa

Tres sobres, uno rojo, uno amarillo y uno azul, a la izquierda, una flecha que señala un buzón morado sobre un poste en el centro y, a la derecha, una casa azul de dos plantas con tejado rojo.

Una bolsa llena de cartas, una calle de casitas y un cartero que tiene que llevar cada carta a su puerta. A los niños les encanta este trabajo, y los mantiene ocupados mucho rato.

Debajo del juego hay mucho pensamiento. Cada carta hay que leerla, compararla con las casas y emparejarla con una sola, y un cartero listo calcula además en qué orden conviene caminar.

Montar la calle

  • Casas. De cuatro a seis cajas de zapatos, vasos o bolsas de papel, alineados a lo largo de un pasillo.
  • Placas. Cada casa tiene un color y un número. Muestra el número con puntos y añade la cifra para los niños que ya leen números.
  • Cartas. Sobres o papeles doblados. Cada una lleva una dirección: una mancha de color, unos puntos o las dos cosas.
  • Una bolsa para el cartero.

Empieza con poco: tres casas y dos cartas para cada una.

Cuatro niveles de direcciones

Nivel Dirección en la carta Qué tiene que hacer el cartero
1 Un color Encontrar la casa del mismo color
2 Puntos, de uno a seis Contar los puntos y buscar el mismo número
3 Un color y un número a la vez Acertar los dos: la calle roja y la calle azul tienen cada una su casa 2
4 Una pista, como "uno más que 4" o "la casa que está entre la 2 y la 4" Averiguar el número antes de echar a andar

Sube de nivel solo cuando el anterior resulte fácil. El nivel 3 es un paso de verdad: tu hijo tiene que tener presentes dos características a la vez.

Primero clasificar, luego repartir

Deja que tu hijo reparta la primera bolsa tal como van saliendo las cartas, de una en una. Habrá mucho ir y venir por la calle.

Después enséñale cómo lo hacen los carteros de verdad. Se vacía la bolsa, se hace un montón por casa, se ponen los montones en el orden de la calle y se recorre la ruta una sola vez.

Contad los pasos de las dos maneras y comparad. Tu hijo ve por sí mismo por qué se clasifica antes de repartir: pensar un poco al principio ahorra mucho camino.

Pequeños problemas para el cartero

  • Una carta que no encaja en ningún sitio. Cuela una dirección sin casa, como siete puntos en una calle que termina en el seis. ¿Qué hay que hacer con ella?
  • Buzón equivocado. Tú eres un vecino que encuentra la carta de otro. Devuélvesela y pregunta a dónde va.
  • ¿Quién ha recibido más correo? Al final, vaciad las cajas y contad. ¿Qué casa recibió más cartas, cuál menos y cuántas había en total?
  • Las dos aceras. Para los mayores, pon los impares a un lado y los pares al otro, como en muchas calles de verdad.
Edad orientativa Qué probar
4–5 Tres casas; direcciones con colores y luego con puntos hasta tres
6–7 Seis casas con puntos o cifras; clasificar antes de repartir; contar las cartas de cada caja
8–9 Color y número a la vez; direcciones con pistas; aceras de pares e impares
A partir de 10 Escribir direcciones con pistas para un niño más pequeño; inventar un sistema de direcciones para las estanterías de una habitación

Las edades son solo orientativas y cada niño es distinto.

En Dologi, los acertijos "Clasifica en cajas" del tema Matemáticas piden ordenar cosas según una característica, como el número de puntos de un dado. Es el mismo trabajo que llevar cada carta a su buzón.

En resumen

  • Unas cajas que hacen de casas, sobres con dirección y una bolsa bastan para jugar a carteros.
  • Las direcciones pueden crecer de un color a los puntos, a color y número juntos y a las pistas.
  • Clasificar las cartas antes de recorrer la ruta ahorra pasos, y tu hijo puede contar la diferencia.
  • Una carta que no encaja en ningún sitio o una entrega equivocada dan al cartero algo sobre lo que razonar.

Lee también: Clasificar y comparar: las primeras habilidades de pensamiento de los niños