«¿Qué sale de rojo y amarillo?». Pregunta a un niño de cinco años y quizá oigas enseguida «naranja», o «rosa», o «rojo-amarillo». Todas esas respuestas merecen una prueba. Con unos vasos de agua, tu hijo verá aparecer el color nuevo delante de sus ojos.
Mezclar colores es uno de los experimentos más fáciles de montar en casa y, aun así, contiene todos los pasos de la ciencia: suponer primero, probar, anotar y después pensar por qué. Este artículo explica cómo prepararlo, cómo llevar juntos una tabla de mezclas y algunas formas de ir más lejos con niños mayores.
Qué necesitas
- De cuatro a seis vasos transparentes (los de plástico son los más cómodos), cada uno lleno hasta la mitad de agua.
- Colorante alimentario rojo, amarillo y azul. Si no tienes, mezcla acuarela en el agua.
- Una cucharita o un cuentagotas para añadir el color y unos palitos para remover.
- Una hoja de papel blanco detrás de los vasos para ver bien los colores, una bandeja y un paño.
- Una camiseta vieja para tu hijo: el colorante puede manchar las manos y la ropa.
Antes de empezar, dile a tu hijo que el agua de colores es para mirar y probar, no para beber. Con los más pequeños, tú echas el agua y ellos añaden las gotas y remueven.
Primer paso: suponer antes de mezclar
Prepara primero tres vasos «de partida»: uno rojo, uno amarillo y uno azul. Antes de cada mezcla, pregunta: «¿Qué color crees que saldrá si echamos estos dos juntos?». Anota la suposición en la tabla y después echa un poco de cada color en un vaso vacío.
| Primer color | Segundo color | Mi suposición | Lo que pasó |
|---|---|---|---|
| Rojo | Amarillo | Rosa | Naranja |
| Amarillo | Azul | Verde | Verde |
| Rojo | Azul | Negro | Morado |
Los niños que aún no saben escribir pueden pintar un punto de color en cada casilla. Los mayores pueden añadir una columna: «¿Por qué lo pienso?».
El resultado real depende de tus colores: algunos rojos y azules dan un morado precioso y otros uno apagado, tirando a marrón. Eso también es un hallazgo que merece anotarse. Lo importante es que tu hijo compare lo que supuso con lo que vio, no que acierte a la primera.
Segundo paso: más o menos cambia el color
Cuando tu hijo ya sepa que rojo y amarillo dan naranja, hazle una pregunta más difícil: «¿Y si ponemos mucho amarillo y solo un poco de rojo?».
Alinea cinco vasos de agua limpia. En el primero, echa una gota de rojo y cinco de amarillo; en el siguiente, dos gotas de rojo y cuatro de amarillo; y así hasta que el último tenga cinco gotas de rojo y una de amarillo. La fila de vasos pasará poco a poco de un naranja amarillento a un naranja rojizo.
Esto enseña más que colores:
- Contar y comparar: tu hijo cuenta las gotas y ve que el rojo sube mientras el amarillo baja.
- Descubrir un patrón: cada vaso cambia un poco de la misma manera, así que tu hijo puede predecir el siguiente antes de mezclarlo.
- Que sea justo: todos los vasos llevan la misma cantidad de agua y solo cambian las gotas. Si unos vasos estuvieran llenos y otros medio vacíos, no sabrías si el color cambió por las gotas o por el agua.
Tercer paso: ¿y si añadimos blanco, o más agua?
Esto funciona mejor con pintura sobre un plato de plástico o una cartulina gruesa, porque el blanco apenas se ve en el agua.
- Añadir blanco: pon un toque de rojo y ve mezclando blanco poco a poco. El rojo se vuelve rosa y luego rosa más pálido. Pregunta: «¿El rosa es un color propio o es rojo mezclado con blanco?».
- Añadir agua: echa agua limpia en un vaso de agua de color. El color se aclara, pero sigue siendo el mismo color. Compáralo con añadir blanco: los dos aclaran el color, pero ¿se ven iguales?
- Mezclarlo todo: a muchos niños les encanta echar todos los colores en un vaso. Suele salir un marrón turbio. Es un buen momento para preguntar: «¿Por qué al mezclar más colores sale más oscuro y apagado?». Tu hijo aún no necesita la respuesta exacta, solo darse cuenta de que pasa siempre.
A los más mayores quizá les guste una sorpresa más: la pantalla del móvil mezcla los colores con luz y no con pintura, y la luz sigue otras reglas. La luz roja y la luz verde juntas dan amarillo.
Juegos para ir más allá
- El creador de colores secretos: mezcla un color donde tu hijo no te vea, por ejemplo un verde amarillento. Tu hijo lo mira, adivina qué colores usaste y luego intenta mezclar uno igual. Cambiad los papeles para que él ponga el reto.
- Una búsqueda de colores en casa: buscad algo naranja, algo morado y algo verde, y pregunta: «¿Qué dos colores podrían dar este?».
- El agua que camina: coloca un vaso de agua roja y uno de agua amarilla con un vaso vacío entre ellos, y une los vasos con tiras de papel de cocina dobladas a lo largo. Al cabo de unas horas, el agua avanza por el papel hasta el vaso del medio y los dos colores se encuentran. Pide a tu hijo que prediga el color antes.
- Una tabla de mezclas propia: una hoja dividida en casillas, una casilla por mezcla, con el número de gotas de cada color. La próxima vez que tu hijo quiera un naranja rojizo, podrá consultar su propia tabla.
En Dologi, el tema Patrones tiene rompecabezas en los que los niños miran una fila de colores y formas y deducen qué viene después. Es la misma forma de fijarse en cómo cambian las cosas paso a paso que en la fila de vasos de colores.
En resumen
- Para mezclar colores solo hacen falta vasos transparentes, agua y rojo, amarillo y azul, y aun así recorre todos los pasos: suponer, probar, anotar, pensar.
- Pide siempre una suposición primero y anota suposiciones y resultados en una tabla de mezclas sencilla.
- Cambia el número de gotas para ver cómo el color se desplaza poco a poco y mantén igual el agua para que la prueba sea justa.
- Añadir blanco, añadir agua y mezclarlo todo son descubrimientos de los que merece la pena hablar juntos.
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