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Mi hijo no me escucha: cómo hablar para que los niños te oigan

Un adulto levanta una mano junto a un globo de diálogo con un signo de interrogación; dos camisetas de colores distintos esperan a que alguien elija; un niño levanta los dos brazos contento.

"Es hora del baño." Nada. "¡Al baño, ya!" Sigue sin pasar nada. A la tercera vez tu voz suena más fuerte, y solo entonces tu hijo levanta la vista. Muchas familias viven esta escena todos los días. Por lo general, los niños no te ignoran a propósito: están metidos en su juego, no han oído bien o no entienden lo que necesitas en ese momento. Este artículo propone pequeños cambios en tu forma de hablar para que tu hijo escuche con más facilidad y tú puedas dejar de repetirte.

Por qué los niños "no escuchan"

Antes de cambiar tu forma de hablar, prueba a verlo desde el lado de tu hijo:

  • Está concentrado en otra cosa. En plena construcción o mirando un libro, un niño puede no oír de verdad una voz que llega desde otra habitación.
  • La petición es demasiado larga. Una frase con tres instrucciones ("recoge los juguetes, lávate las manos y ven a cenar") suele dejar a un niño pequeño recordando solo una.
  • Los avisos no terminan nunca. Si recuerdas diez veces antes de que pase algo, tu hijo aprende que los nueve primeros avisos no cuentan.
  • Quiere decidir por sí mismo. A partir de los tres o cuatro años, a muchos niños les gusta decir "no" para comprobar cuánto pueden decidir.

Acércate, ponte a su altura y luego habla

La forma más eficaz de hablar suele empezar antes de abrir la boca.

  • Ve hasta donde está tu hijo, en lugar de llamarlo desde lejos.
  • Agáchate a su altura. Tócale suavemente el hombro si le gusta.
  • Espera a que te mire, o di su nombre y haz una pausa.
  • Entonces haz tu petición.

Son diez segundos más, pero muchas veces te ahorran cinco avisos.

Sé breve y di lo que hay que hacer

En lugar de Prueba a decir
"¿Cuántas veces te lo he dicho? ¿Por qué dejas siempre los juguetes por todas partes…?" "Los coches en la caja, por favor."
"¡No corras!" "Camina despacito, por favor."
"¿Quieres bañarte?" (cuando en realidad no es una pregunta) "Es la hora del baño."
"Recoge los juguetes, lávate las manos y ven a cenar." "Primero, los juguetes a su sitio." Cuando termine, di el siguiente paso.

Algunas reglas generales:

  • Una cosa cada vez, sobre todo con niños menores de seis años.
  • Di lo que hay que hacer en vez de lo que no se debe hacer. "Camina despacito" es más fácil de cumplir que "no corras".
  • No preguntes cuando no hay opción. "¿Nos bañamos?" invita a responder "no".
  • Avisa antes de cambiar de actividad. "Cinco minutos más y recogemos." A los niños les cuesta menos parar cuando saben lo que viene.

Ofrece opciones dentro de tus límites

Los niños cooperan más cuando pueden decidir una parte. El truco está en que las dos opciones te parezcan bien a ti:

  • "¿Quieres la camiseta roja o la verde?"
  • "¿Primero los dientes o primero el pijama?"
  • "¿Guardas tú los coches o los guardamos juntos?"
  • "¿Quieres ir al baño saltando como una rana o andando sigiloso como un gato?"

Dos opciones es lo ideal. Con más, los niños pequeños pueden agobiarse. Si tu hijo no elige, puedes decirle con calma: "Si no eliges tú, elijo yo."

Cuando tu hijo de cuatro años dice "no" a todo

Hay una etapa en la que la primera respuesta a todo es "no". Normalmente es una manera de practicar eso de mandar, no necesariamente de desafiarte.

  • No lo conviertas en una discusión. No hace falta ganar cada "no". Repite la petición una vez, con calma.
  • Reconoce lo que siente y mantén el límite. "Te lo estás pasando genial y no quieres parar. Pero ahora toca ir a dormir."
  • Conviértelo en un juego. "¿A que guardas más bloques que yo antes de que cuente hasta diez?"
  • Deja espacio para un "no" de verdad. En las cosas que no importan (qué calcetines, si primero el plátano o la manzana), deja que decida tu hijo.

Dilo una vez y cumple

Las palabras pesan cuando van seguidas de hechos.

  1. Haz la petición una sola vez, con brevedad y a su altura.
  2. Si tu hijo no lo hace, repítela una vez diciendo lo que va a pasar: "Si los coches no están en la caja, los pongo en la estantería hasta mañana."
  3. Haz exactamente lo que dijiste, con calma y sin más regañinas.

Lo que ocurra después debe tener relación con la tarea y ser algo que puedas hacer en el acto. Si lo haces de forma constante unas cuantas veces, tu hijo aprende que basta con decirlo una vez. Y no te olvides de la otra cara: cuando tu hijo te hace caso enseguida, dilo con detalle: "Has guardado los coches en cuanto te lo pedí. Gracias."

Si tu hijo parece no oírte con frecuencia cuando lo llamas, incluso cuando no está absorto en el juego, habla con un médico para que le revise la audición.

En resumen

  • Los niños "no escuchan" sobre todo porque están ocupados, la petición es demasiado larga o quieren decidir.
  • Acércate, ponte a su altura, espera a que te mire y pide una sola cosa breve.
  • Ofrece elegir entre dos opciones que a ti te parezcan bien; en la etapa del "no", no discutas cada palabra.
  • Dilo una vez, di lo que va a pasar y cumple; elogia a tu hijo cuando te escucha enseguida.

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