Tu hijo te entrega el examen y mira al suelo. La nota es más baja de lo que esperabas. En ese momento es fácil soltar un "¿cómo ha pasado esto?" o un "¿qué hacías en clase?". Pero lo primero que dices suele decidir si tu hijo te enseñará el próximo examen o lo esconderá. Este artículo propone qué decir, por orden: mantener la calma, preguntar primero, mirar los errores juntos y acordar un plan pequeño.
Los primeros minutos: calma y preguntas
Una mala nota es un examen, no una sentencia sobre tu hijo. Antes de hablar del trabajo:
- Dale las gracias por enseñártelo o contártelo. "Gracias por dejarme verlo." Tu hijo necesita saber que ser sincero fue lo correcto.
- Respira despacio unas veces si notas que te acaloras. Puedes decir: "Déjame mirarlo con calma y esta tarde lo hablamos."
- Habladlo en privado. No menciones la nota delante de hermanos ni de familiares.
| Evita | Puedes decir |
|---|---|
| "¿Cómo has podido sacar solo esto?" | "¿Cómo te sentiste con este examen?" |
| "¿Qué nota sacó tu amigo?" | "¿Qué pregunta se te hizo más difícil?" |
| "¿Qué estabas haciendo?" | "Vamos a mirarlo juntos." |
| "Como vuelva a pasar…" | "La próxima vez probemos a cambiar una cosa pequeña." |
Los niños suelen saber más de lo que ha fallado de lo que creen los padres, así que pregunta antes de criticar:
- "¿Por qué crees que este examen no salió bien?"
- "¿Pasó algo durante el examen? ¿Te faltó tiempo?"
- "¿Qué partes crees que hiciste bien?"
Escucha hasta el final antes de hablar. Si tu hijo está disgustado, nómbralo primero: "Estás decepcionado por la nota. Lo entiendo." A un niño disgustado le cuesta recibir consejos.
Repasad el examen juntos
Siéntate al lado de tu hijo y vuelve a leer cada respuesta equivocada. El objetivo es descubrir por qué salió mal, no contar cuántas respuestas fallaron.
| Tipo de error | Señales | Qué hacer |
|---|---|---|
| No entendió el tema | Muchas respuestas equivocadas del mismo tipo | Repasad esa parte y pídele que te la explique con sus palabras |
| Fue deprisa o copió mal | Sabía el método pero se equivocó en el último paso | Practicad a revisar una vez antes de entregar |
| Leyó mal la pregunta | Resolvió bien un problema distinto del que se pedía | Subrayar las palabras clave de la pregunta |
| Se quedó sin tiempo | Las últimas preguntas están en blanco | Hacer primero las que sabe seguro y dejar las difíciles para después |
| Se pone nervioso en los exámenes | En casa lo sabe hacer, pero en clase se le olvida | Practicad en casa tareas cortas con tiempo para irse acostumbrando |
Si tu hijo comete siempre el mismo tipo de error, es una pista útil: corregir un solo tipo de error suele ayudar con muchas preguntas a la vez.
Un plan pequeño para la próxima vez
Después de repasar el examen, elegid una cosa concreta para probar juntos. Una cosa pequeña bien hecha vale más que cinco grandes promesas.
- Concreta: "Tres problemas del mismo tipo cada tarde" en vez de "esfuérzate más".
- Corta: con diez o quince minutos cada vez basta.
- La elige tu hijo: ofrécele dos o tres opciones y deja que escoja la que quiera probar.
- Acordad volver a mirarlo: pasada una semana, pregunta si le está ayudando y qué hay que cambiar.
Cuando el próximo examen salga mejor, elogia justo lo que hizo tu hijo: "Hiciste tres problemas cada tarde durante una semana y esta vez acertaste todos los de ese tipo." Si el siguiente examen aún no mejora, mantened el plan un poco más o probad otro enfoque.
Cuándo hablar con el profesor
- Las notas bajas continúan durante varios exámenes, aunque tu hijo se esfuerce.
- Tu hijo parece tener mucho miedo a los exámenes, se queja a menudo de que se encuentra mal o no quiere ir al colegio los días de examen.
- No consigues averiguar por qué tu hijo falla, o no parece entender las preguntas.
Pregunta al profesor en qué suele atascarse tu hijo en clase y cómo puedes ayudarle en casa. Si tus preocupaciones van más allá de las tareas escolares, también puedes consultar a un especialista.
En resumen
- Dale las gracias a tu hijo por enseñártelo, mantén la calma y habladlo en privado.
- Pregunta qué piensa tu hijo antes de decir lo que piensas tú.
- Repasad el examen juntos para encontrar el tipo de error, no solo para contar fallos.
- Elegid una cosa pequeña y concreta para probar la próxima vez, y volved a mirarla pasada una semana.
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