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Adivina el animal por sus movimientos: un juego de mímica sin palabras

Un niño con los dos brazos en alto representa un animal; en el centro, una rana con un arco discontinuo de salto encima, un pájaro y un caracol lento; a la derecha, un adulto que adivina, con un signo de interrogación en un bocadillo.

Tu hijo se agacha, apoya las dos manos en el suelo y salta hacia delante, una vez, dos veces. Ni un ruido, ni una palabra. "¿Un conejo?". Niega con la cabeza. Otro salto, esta vez con la boca muy abierta. "¡Una rana!".

Representar animales sin palabras es uno de los juegos familiares más sencillos que existen. Quien actúa tiene que pensar cómo se mueve un animal y mostrarlo con todo el cuerpo. Quienes adivinan tienen que mirar con atención: cómo se mueven las piernas, a qué velocidad, si es grande o pequeño. No necesita material, cabe en una habitación pequeña y es fácil de parar cuando llega la hora de cenar.

Cómo se juega

  1. Una persona elige un animal y lo mantiene en secreto.
  2. Lo representa sin hablar y sin imitar sus sonidos.
  3. Los demás adivinan. Quien actúa solo puede asentir o negar con la cabeza.
  4. Quien acierta actúa después. Con niños pequeños, basta con ir por turnos.

Acordad unas señas sencillas antes de empezar: asentir es "sí", negar es "no" y mover la mano de lado a lado es "casi". El "casi" ayuda mucho: decir "perro" cuando es un lobo merece un movimiento de mano.

Con los más pequeños

Los niños de cuatro o cinco años suelen conocer muchos animales, pero les cuesta elegir uno rápido, y todavía más guardar el secreto. Algunas formas de ayudarles:

  • Tarjetas con dibujos. Dibuja diez animales en tarjetas pequeñas: rana, pájaro, caracol, pez, gato, elefante, serpiente, cangrejo, caballo, pingüino. Quien actúa saca una sin enseñarla.
  • Menos opciones. Pon tres tarjetas boca arriba. Quien actúa te dice al oído cuál ha elegido, y los demás adivinan entre esas tres.
  • Primero con sonidos. En las primeras rondas se permite el sonido del animal. Más adelante, se juega sin él.
  • Empieza tú. Actúa despacio y con claridad, para que tu hijo vea qué es una buena pista: piernas, brazos, cabeza, velocidad.

Si tu hijo dice la respuesta en voz alta mientras actúa, ríete y empezad otra ronda. Guardar un secreto también es parte de lo que se practica, y lleva su tiempo.

Cambia las reglas

Cuando el juego básico ya resulte fácil, cambia una regla. Cada regla cambia lo que tiene que pensar quien actúa y lo que tienen que mirar quienes adivinan.

Regla Qué cambia
Cámara lenta El animal se mueve muy despacio. Cada movimiento tiene que ser claro
Cámara rápida El animal se mueve muy deprisa. Hay que mirar con más atención
Gigante o diminuto Una hormiga gigante, un elefante diminuto: el tamaño no ayuda, la forma de moverse sí
Una escena entera No solo el animal, sino lo que hace: un gato que se despierta, un pájaro que hace su nido
Estatua Cuando alguien da una palmada, quien actúa se queda quieto. ¿Se adivina con la postura?
Dos a la vez Dos jugadores representan el mismo animal juntos, sin ponerse de acuerdo antes

Qué le pide el juego a quien mira

Quienes adivinan hacen mucho más que gritar nombres. Para adivinar bien, tienen que:

  • mirar todo el cuerpo, no solo las manos;
  • darse cuenta de qué tiene de especial el movimiento (saltar, reptar, aletear);
  • comparar con animales que conocen ("anda a cuatro patas, pero despacio, con el cuello largo");
  • cambiar de idea cuando llega una pista nueva.

Puedes hacerlo visible preguntando después de cada ronda: "¿Qué te hizo pensar que era un caracol?". Explicar una respuesta es una buena forma de poner en palabras lo que uno observa.

Edad aproximada Qué probar
4–5 Tarjetas con dibujos; tres tarjetas boca arriba; sonidos al principio; los adultos actúan primero
6–7 Tarjetas secretas; cámara lenta y cámara rápida; decir por qué se adivina algo
8–9 Escenas enteras; gigante o diminuto; "casi" para las respuestas cercanas
10 o más Animales de lugares lejanos; escenas con dos animales; contar una historia sin palabras

Las edades son solo orientativas y cada niño es distinto.

En Dologi, el tema Atención tiene puzles como "Sigue el vaso": los vasos cambian de sitio y tu hijo no pierde de vista el que esconde el objeto. Como al adivinar un animal por sus movimientos, se trata de mirar el movimiento con atención hasta el final.

En resumen

  • Una persona representa un animal sin palabras ni sonidos, los demás adivinan, y las únicas respuestas son asentir o negar.
  • Las tarjetas con dibujos, tres tarjetas boca arriba y los sonidos al principio ayudan a que los pequeños participen.
  • La cámara lenta, la cámara rápida, los animales gigantes y las escenas enteras mantienen el juego fresco.
  • Preguntar "¿Qué te hizo pensar eso?" convierte el mirar en describir.

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