Tumbados en la hierba, mirando hacia arriba. "Esa parece un conejo." "¿Dónde?" "Ahí, encima del árbol. Esos dos trozos son las orejas."
Buscar formas en las nubes no cuesta nada y se puede jugar en cualquier sitio donde haya cielo. También es pensar de verdad. Tu hijo relaciona un contorno impreciso con algo que conoce, lo pone en palabras para que tú también lo veas y aprende que una misma forma puede ser muchas cosas.
Cómo se juega
- Tumbaos, o sentaos junto a una ventana, y elegid una parte del cielo bien alejada del sol. Nadie mira hacia el sol.
- Uno dice lo que ve y dónde está.
- El otro intenta encontrarlo y después busca algo distinto en la misma nube.
- Seguid mirando. Las nubes se mueven y cambian, y el conejo puede convertirse en otra cosa.
No hay respuestas equivocadas. Por eso es un buen juego para los niños a quienes les preocupa hacerlo bien.
Descríbelo para que yo lo vea
Con las nubes, señalar no sirve: están demasiado lejos y dos personas nunca señalan exactamente el mismo punto. Tu hijo tiene que usar palabras para decir dónde están las cosas y cuáles son las partes de una forma.
| En lugar de | Prueba |
|---|---|
| "¡Ahí!" | "Encima del tejado, la alargada" |
| "Es un perro" | "Es un perro tumbado, con la cabeza a la derecha" |
| "No lo veo" | "¿Qué parte es la cabeza? Enséñame la cola" |
| "No, no es eso" | "Yo veo otra cosa: un barco. Esta parte alta es la vela" |
Describe primero así tus propias nubes. Los niños aprenden rápido "encima de", "a la izquierda de" y "la más grande" cuando los oyen usar para algo que quieren encontrar.
Una nube, tres respuestas
Cuando tu hijo haya encontrado una cosa en una nube, pídele una segunda y una tercera. La primera idea llega fácil. Las siguientes cuestan más: hay que girar la forma en la cabeza y dejar de lado algunas partes.
Jugad por turnos. Si tu hijo ve un pez, tú ves un zapato y él ve una hoja, los tres acertáis. Hablar de por qué dos personas ven cosas distintas en la misma nube es un comienzo suave para entender que los demás pueden ver el mundo de otra manera.
Del cielo al papel
- Dibujarlo. Trazad el contorno de una nube y añadidle ojos, patas o ruedas para mostrar lo que era.
- Contarlo. Elegid tres nubes y unidlas en un cuento de tres frases. Un conejo, un pez y un barco: ¿quién quería qué y qué pasó?
- Verla cambiar. Escoged una nube y miradla cada minuto. ¿En qué se está convirtiendo?
- El juego del garabato. Para los días sin nubes: uno hace un garabato cualquiera y el otro lo convierte en un dibujo.
| Edad orientativa | Qué probar |
|---|---|
| 4–5 | Nombrar una cosa en una nube; usar una palabra de posición para decir dónde está |
| 6–7 | Tres cosas en una nube; nombrar las partes; dibujar la nube y aquello en lo que se convirtió |
| 8–9 | Un cuento de tres frases con tres nubes; el juego del garabato; describir cómo cambia una forma |
| A partir de 10 | Un diario del cielo con bocetos; explicar por qué dos personas ven cosas distintas en una nube |
Las edades son solo orientativas y cada niño es distinto.
En Dologi, los acertijos "Encuentra la sombra" del tema Atención muestran un objeto y varias sombras, y los niños eligen la que le corresponde. Como mirar las nubes, se trata de reconocer algo solo por su contorno.
En resumen
- Un trozo de cielo alejado del sol es todo lo que necesita el juego.
- Decir dónde está una nube y qué parte es cada cosa entrena tanto el describir como el mirar.
- Pedir tres respuestas para una nube practica ver una forma de más de una manera.
- Dibujar, contar y el juego del garabato siguen con la idea cuando las nubes se han ido.
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