Tu hijo se equivoca en una cuenta que ayer le salió bien. Antes de pensarlo se te escapa: "¡Si es facilísimo! ¿Cómo has podido fallar?". No lo dices para criticar; es solo impaciencia. Pero muchas veces el niño oye otra cosa: "Se me da mal". Este artículo reúne las frases de cada día que suelen salir durante los deberes, por qué quitan las ganas de aprender y qué decir en su lugar.
Por qué pesan tanto las frases pequeñas
- Los niños lo oyen sobre ellos mismos, no solo sobre la tarea. "¿Por qué eres tan lento?" habla de velocidad, pero se oye fácilmente como "soy lento".
- El miedo a equivocarse hace que dejen de intentarlo. Si cada error viene con un reproche, tu hijo elegirá lo seguro: no hacerlo, responder cualquier cosa para acabar o esperar a que le des la solución.
- Las frases repetidas se convierten en una voz interior. Algo que se oye muchas veces puede acabar siendo lo que el niño se dice a sí mismo cuando un problema se complica.
Nadie acierta siempre. No se trata de vigilar cada palabra, sino de ir cambiando poco a poco las pocas frases que más repites.
Frases de cada día y qué decir en su lugar
| Frase de cada día | Lo que puede oír tu hijo | Prueba a decir |
|---|---|---|
| "¡Si es facilísimo! ¿Cómo has podido fallar?" | "Se me da mal." | "¿Cómo has hecho este? Cuéntamelo paso a paso." |
| "¡Qué lento eres!" | "Soy lento." | "Tómate tu tiempo. Tenemos quince minutos." |
| "Tu amigo ya ha terminado." | "Soy peor que los demás." | "Ayer hiciste dos, a ver si hoy te salen tres." |
| "Tienes que sacar un diez." | "Solo importa la nota." | "Quiero ver cuánto lo has entendido." |
| "Trae, lo hago yo, que voy más rápido." | "No sé hacerlo solo." | "Haz tú el primer paso y yo me siento contigo." |
| "¡Te lo he dicho mil veces!" | "Soy tonto." | "Quizá no me expliqué bien. Probemos de otra manera." |
| "En esta familia las mates no se nos dan bien." | "No puedo aprender matemáticas." | "Las mates se entrenan. Practicaremos poco a poco." |
| "¡Mal, hazlo otra vez!" | "Equivocarse es fracasar." | "Hay un sitio que conviene mirar de nuevo. ¿Lo encuentras?" |
Las alternativas no tienen que ser ingeniosas. Solo tienen que hablar de lo que ha hecho tu hijo y darle un siguiente paso.
Espera tres segundos antes de opinar sobre su trabajo
Las frases en piloto automático suelen salir en cuanto ves un error. Frenar un poco basta para elegir otras palabras.
- Cuenta en silencio hasta tres antes de decir nada sobre el trabajo.
- Mira primero lo que está bien. Busca algo que tu hijo haya hecho bien y menciónalo antes.
- Pregunta antes de corregir. "¿Me revisas este otra vez?" Muchas veces el propio niño encuentra el error.
- Si estás cansado o frustrado, dilo con sinceridad: "Necesito un descanso corto. Lo miramos otra vez dentro de un rato."
Describe lo que ha hecho, pregunta cómo lo pensó
Estos dos tipos de frases pueden sustituir a la mayoría de los comentarios generales.
Describe lo que ha hecho tu hijo, como si simplemente contaras lo que has visto:
- "Has escrito todos los pasos sin saltarte ninguno."
- "En este has subrayado las palabras importantes del enunciado."
- "El número tres te salió mal, pero te diste cuenta y lo corregiste tú solo."
Pregunta cómo lo pensó, tanto cuando acierta como cuando falla:
- "¿Por dónde empezaste?"
- "¿Por qué elegiste ese camino?"
- "¿Qué parte te pareció más difícil?"
Si solo preguntas cuando se equivoca, tu hijo aprenderá que una pregunta significa "has cometido un error". Pregunta también cuando acierta y las preguntas se vuelven normales.
En Dologi, cuando tu hijo da una respuesta equivocada, la pantalla no se pone roja: solo dice "Todavía no." y ofrece un botón de "Empezar de nuevo", así que el error se siente como un intento más y no como un castigo.
Cuando ya se te ha escapado
A todos se nos escapa algo que no queríamos decir. Lo importante es arreglarlo después.
- Retíralo con brevedad: "Antes dije '¡si es facilísimo! ¿cómo has podido fallar?'. No estuvo bien. No es facilísimo y equivocarse es normal."
- Vuelve al trabajo: "Vamos a mirarlo otra vez juntos."
- Fíjate en la frase que más se te escapa, elige una alternativa de antemano y, si te ayuda a recordarla, pégala cerca de donde tu hijo hace los deberes.
En resumen
- Frases de cada día como "si es facilísimo" o "qué lento eres" pueden convertirse fácilmente en lo que los niños se dicen a sí mismos.
- Sustitúyelas por palabras sobre lo que ha hecho tu hijo, más un siguiente paso.
- Espera tres segundos, mira primero lo que está bien y pregunta antes de corregir.
- Si se te escapa algo, retíralo con brevedad y vuelve al trabajo; no hace falta fustigarse.
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