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El juego de las 20 preguntas: adivinar un objeto con preguntas de sí o no

Un bocadillo de diálogo con un signo de interrogación a la izquierda, una caja de regalo con lazo en el centro, y una marca de verificación y una cruz una junto a otra a la derecha.

"¿Es un animal?" "No." "¿Está en la cocina?" "¡Sí!" El juego de las 20 preguntas solo necesita dos personas y un poco de imaginación, así que es perfecto para los viajes en coche, las salas de espera y el camino de vuelta del colegio.

También es uno de los mejores ejercicios cotidianos de razonamiento. Para ganar, los niños tienen que elegir bien las preguntas, recordar lo que ya saben y sacar una conclusión. En este artículo verás cómo jugar con niños de distintas edades y cómo ayudarles, poco a poco, a hacer preguntas más astutas.

Cómo se juega

  1. Una persona piensa en un objeto y lo guarda en secreto. Al principio, elige algo que los dos podáis ver o algo muy conocido: una cuchara, un gato, una pelota.
  2. La otra persona hace preguntas que solo se pueden responder con "sí" o "no".
  3. Contad las preguntas. El objetivo es encontrar el objeto en 20 preguntas como máximo. Con niños pequeños, olvidaos del límite.
  4. Cuando quien adivina cree saberlo, puede intentarlo. Un intento fallido cuenta como una pregunta.

Con niños de unos 4 o 5 años, empezad con un grupo pequeño: poned cinco o seis juguetes en la mesa y que uno elija uno en secreto. Quien adivina puede mirar los juguetes mientras pregunta, y así el juego es mucho más fácil de seguir.

Las buenas preguntas parten las posibilidades

La mayoría de los niños empieza adivinando directamente: "¿Es un perro? ¿Es un coche? ¿Es un plátano?" Es un comienzo natural, pero cada intento solo descarta una cosa.

La gran idea que podéis descubrir juntos es que una buena pregunta descarta muchas posibilidades de golpe, sea cual sea la respuesta.

Pregunta Si es "no" Si es "sí"
"¿Es un plátano?" Descarta una cosa Fin del juego (¡qué suerte!)
"¿Se puede comer?" Descarta toda la comida Descarta todo lo que no es comida
"¿Es más grande que una silla?" Descarta las cosas grandes Descarta las cosas pequeñas

No hace falta explicarlo como una regla. Mejor, después de una partida, pregunta: "¿Qué pregunta te ayudó más?" Muchas veces los niños se dan cuenta solos de que "¿Está vivo?" les dijo más que "¿Es un caballo?".

Algunos comienzos de pregunta útiles:

  • "¿Está vivo?"
  • "¿Se puede comer?"
  • "¿Está en nuestra casa?"
  • "¿Es más grande que mi mano?"
  • "¿Se usa al aire libre?"

Recordar lo que ya sabes

Una dificultad frecuente es olvidar las respuestas anteriores: el niño sabe que "no está vivo" y un minuto después pregunta "¿es un perro?". Es normal, porque mantener varios datos en la cabeza a la vez cuesta mucho a esta edad.

Puedes ayudar haciendo visible la información:

  • Repasad en voz alta lo que sabéis: "Entonces sabemos que no está vivo, que está en la cocina y que es más pequeño que tu mano."
  • Dibujad o escribid una lista rápida con dos columnas, sí y no, con los niños mayores.
  • Usad los juguetes de la mesa: cuando una respuesta descarta un juguete, apartadlo a un lado.

Apartar los juguetes descartados convierte el pensamiento en algo que el niño puede ver, y así es justo como funciona razonar por descarte.

Cambiar los papeles

Ser quien responde es otro ejercicio igual de útil. Tu hijo tiene que:

  • Mantener el objeto en la cabeza y no cambiarlo a mitad de partida.
  • Decidir si cada pregunta es un sí o un no. "¿Es blando?" puede ser difícil si se trata de un estuche.
  • Responder con sinceridad, aunque le encantaría alargar el juego.

Cuando una respuesta no está clara, habladlo: "Mmm, ¿el tomate es una fruta o una verdura? ¿Qué decimos?" Esos pequeños debates sobre categorías también son práctica de pensamiento.

Variantes según la edad

  • 4–5 años: adivinar entre unos pocos juguetes de la mesa, sin límite de preguntas, con ayuda para formular las preguntas.
  • 6–7 años: objetos de la casa o del jardín, contar las preguntas e intentar batir la marca anterior.
  • Desde los 8 años: animales, lugares o personajes de cuentos que toda la familia conozca, un límite real de 20 y un repaso al final: "¿Cuál fue tu mejor pregunta?"

También podéis jugar en equipo: toda la familia piensa las preguntas y se pone de acuerdo antes de hacer cada una. Es una buena manera de escuchar cómo razonan los demás.

En Dologi, los acertijos de "Adivina la regla" muestran algunas tarjetas que pertenecen a un grupo y otras que no. Como un sí o un no en este juego, cada tarjeta ayuda a los niños a quedarse con unas ideas y descartar otras hasta que solo encaja una explicación.

En resumen

  • El juego de las 20 preguntas no necesita materiales y entrena el razonamiento, la memoria y la escucha atenta.
  • Con niños pequeños, empezad con unos pocos objetos a la vista y ampliad las opciones a medida que crecen.
  • Ayuda a tu hijo a descubrir que una buena pregunta descarta muchas posibilidades, sea cual sea la respuesta.
  • Llevad la cuenta de lo que ya sabéis y cambiad los papeles para que tu hijo practique también responder.

Lee también: Razonar por descarte: el juego de "si no es este, ¿cuál es?"