Los deberes duran dos minutos antes de que tu hijo esté debajo de la mesa. En la cena se levanta cinco veces. Muchas familias con niños movidos se preguntan si algo va mal o si son ellas las que lo están haciendo mal. Para muchos niños, la necesidad de moverse es una parte normal del crecimiento, y hay formas prácticas de ayudarles a concentrarse sin luchar contra su energía.
¿Es normal?
Los niños pequeños están hechos para moverse. Correr, trepar y moverse en la silla les ayuda a explorar, a desarrollar el cuerpo y, a menudo, a pensar. La capacidad de quedarse quieto y concentrarse crece poco a poco con la edad y la práctica, y varía mucho de un niño a otro. Que un niño de cinco años solo se concentre un rato corto en una tarea sentado no es raro.
También depende de la tarea: el mismo niño que no aguanta una ficha puede construir una torre durante media hora. El interés, la dificultad y el cansancio influyen.
Por qué cuesta estar quieto
- Una necesidad real de moverse, sobre todo después de un día largo sentado.
- Cansancio o hambre. La concentración es lo primero que se va.
- Una tarea demasiado larga, difícil o poco interesante.
- Distracciones: ruido, pantallas cerca, juguetes en la mesa.
- Poco juego activo antes en el día.
Formas prácticas de ayudar
- Bloques cortos con pausas para moverse. Diez minutos de concentración, dos minutos saltando y de vuelta. Un temporizador visual le ayuda a ver cuánto queda.
- Primero moverse, luego concentrarse. Una carrera en el parque o un baile antes de los deberes suele hacer más fácil sentarse.
- Meter el movimiento en el aprendizaje. Contar saltos, deletrear palabras caminando, resolver acertijos de pie en la encimera, practicar números con una pelota.
- Preparar el espacio. Mesa despejada, televisión apagada, solo el material necesario.
- Una instrucción cada vez. "Primero, coge el lápiz" se sigue mejor que una lista de cinco cosas.
- Ofrecer opciones. "¿Quieres empezar dibujando o contando?" Los niños colaboran más cuando pueden opinar.
- Empezar por sus intereses. Practicar la lectura con un libro sobre su animal favorito, contar con sus coches de juguete.
- Algo para las manos. Una pelotita blanda para apretar mientras escucha puede ayudar a algunos niños a quedarse quietos con el resto del cuerpo.
- Rutinas previsibles. Saber qué viene después reduce la inquietud.
Convertir tareas sentadas en tareas activas
| Tarea | Versión activa |
|---|---|
| Practicar a contar | Contar saltos, pasos o botes de la pelota |
| Aprender letras | Buscar por casa objetos que empiecen por una letra |
| Memorizar una lista | Caminar por la habitación, un elemento por paso |
| Escuchar un cuento | Representar partes del cuento mientras se escucha |
| Clasificar y emparejar | Correr a poner tarjetas en cajas al otro lado de la habitación |
Qué evitar
- Etiquetas como "malo" o "hiperactivo". Los niños tienden a parecerse a las palabras que se usan sobre ellos.
- Castigar todo movimiento. Moverse en la silla no es portarse mal.
- Sermones largos. Recordatorios breves y tranquilos funcionan mejor.
- Comparaciones con hermanos o compañeros a los que les cuesta menos estar sentados.
Cuándo hablar con el maestro o el pediatra
Puede valer la pena pedir consejo si:
- la inquietud o la dificultad para concentrarse es muy fuerte en muchos lugares (en casa, en el colegio, con amigos),
- hace muy difícil el aprendizaje, las amistades o la vida diaria,
- tu hijo parece a menudo triste, frustrado o en problemas por ello,
- tienes la sensación de que algo no va bien.
El maestro puede contarte cómo está tu hijo en comparación con otros de su edad en clase, y el pediatra puede orientarte sobre si conviene alguna valoración. Pedir consejo no significa que algo vaya mal; simplemente ayuda a entender cómo apoyar mejor a tu hijo.
En Dologi, las sesiones de acertijos son cortas, así que los niños pueden hacer una ronda y luego ir a moverse antes de la siguiente.
En resumen
- A muchos niños pequeños les cuesta estar quietos, y la capacidad de concentrarse crece con la edad.
- Usa bloques cortos con pausas para moverse, muévete antes de concentrarte y mete el movimiento en el aprendizaje.
- Prepara un espacio tranquilo, da una instrucción cada vez y parte de sus intereses.
- Evita etiquetas y castigos por moverse, y habla con el maestro o el pediatra si las dificultades son fuertes y generalizadas.
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